Ese momento insoportable
la estufa está que arde
y jamás he podido razonar
como el quehacer de mi mirar
se empostra siempre afable.
Qusiera sumergirme en el ayer
con aires de un mañana fiel
esas aguas que me hacían bien
y respondían a mis sentidos
honestos, inocentes, rendidos
no como hoy que al oído
me gritan que quieren volver.
Diferente sol, diferente edad,
el mismo yo en un zaguán
¿Qué pasa aquí soledad?
Ya no eres tú, yo soy igual
¿Quién eres tú para entrar?
Te luce diferente esa cara,
no puedo enfrentarte, no soy capaz.
Ayer como nunca te extrañé
hoy te aborrezco al amanecer
préstame un grito de seguridad
ese de paz que muero por contar.
Cuéntame que gozas de placeres
aquellos que vi yo al regresar
convenceme que es mejor quien eres
a quien hace una edad creía tergiversar.