11 abril, 2013

Ridiculez

Tráeme de moda, reinvéntate en mí, piérdeme y después recupérame, presiente en mis labios, recuerda que nos hemos conocido, y que nuestro primer encuentro fue sólo un paso hacia el infinito.
Reconóceme al principio y al final de cada día, detén por un momento tus deberes y repasa mis maneras.
Quédate siempre cerca y oriéntame bajo la noche estrellada, piensa que yo siempre seré tu luciérnaga encarnada, una oruga sedienta de ser mariposa, aquella que juega en el aire a la luz de tu mirada.
Mírame a escondidas, acaricia mi cabello, revuelve las sábanas de tu alma en cuanto sientas mi presencia. Confiesa como si nadie te escuchara lo mucho que requieres para estar sin mí y yo haré como si nada escuchara para luego tomarte el cuero de tu espalda y rayar en la ridiculez.