22 enero, 2010

Diario de una mercadóloga

Día 20 de enero de 2009: Fui a preguntar a 3 clubs deportivos acerca de sus membresías para que mi familia y yo formemos parte de ellos.

Una vez más reafirme que depende mucho de cómo te traten y te reciban en un lugar para tu percepción después de que te dan la información acerca de su servicio. También depende mucho del lugar físico donde están situados y de las comodidades que tienen para trabajar así como del puesto asignado, el comportamiento que tienen hacia contigo a la hora de atender, es decir el ambiente de trabajo influye mucho en el servicio que es entregado al cliente.

Por ejemplo en el 1er sitio, el espacio físico era agradable ya que se tenía una palapa que cubría del sol y fuera de ruidos de oficina, y sillas para que los clientes se sentaran, y además me quedó muy claro que los dos agentes que me atendieron son contratados especialmente para eso, para las ventas e informes por lo que además de estar muy bien informados de todos los detalles del servicio que ofrecen, te venden promociones, te tratan muy bien y te tratan de convencer rompiendo el hielo y acercándose un poco más a tus necesidades.

En el segundo me atendió una señorita que estaba limitada en su espacio físico por un gran escritorio muy desordenado, lleno de papeles y teléfonos, y lo único que hizo al atenderme fue un trato meramente funcional, es decir sacó de un archivero una copia de lo que se ofrece, en blanco y negro con todos los requisitos, me lo leyó muy rápido y no me resolvió varias dudas, además de que no intentó convencerme simplemente me entregaba la información. El espacio físico no era el único problema si no que además su puesto no está delimitado a las ventas y promoción del club si no también a recibir llamadas, departamento de quejas y contactar proveedores, es decir como ventas, relaciones públicas y promoción juntas. Fue muy incómodo porque tardó varios minutos en atenderme y hacia pausas al recibir llamadas, además de que no me ofreció ni asiento.


En el 3ero, me atendió la persona que entrega las tarjetas a los socios para poder entrar, por lo que también fue interrumpida y limitada por el espacio físico y por no saber contestarme a una que otra pregunta que le hice acerca del servicio simplemente por el hecho de que no era su trabajo y no había nadie que me atendiera, sin embargo ella fue más amable que en el Club Libanés pues conozco a esta persona y por sus años de experiencia laboral sabe arreglárselas a pesar de no existir respaldo ni físico ni de personal en algunas ocasiones.


Lo que me queda claro también es que como mercadóloga me he vuelto más receptiva a detalles como estos a la hora de recibir un servicio o comprar un producto pero siempre trato de mantener intacto lo que realmente necesito y quiero recibir de un producto o servicio sin más ni menos para no desviar tanto mis preferencias y atención por lo que me di cuenta que a pesar de que no me atendieron muy bien en el Club Libanés Potosino, otros factores más importantes como el precio y el lugar donde se da el servicio influyen mucho más que cualquier otra cosa.


Cabe destacar que yo me encontraba en una gran disposición y humor por lo que no cambió tanto mi percepción objetiva y no me deje llevar por como me trataban.



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