27 febrero, 2011

Tarde o Temprano

Contrario a lo que pensaba, para unirse, limar asperezas o resolver diferencias, no siempre es necesario que pase algo malo, también las cosas buenas ayudan.
Cuando hermanos han peleado, cuando ex novios no han hablado, cuando amoríos se han encontrado, cuando padres se han odiado y amigos traicionado o alejado, siempre existe una razón para dejar ir aquellos resentimientos, esos malos pensamiento, incluso los más profundos de los orgullos y rencores y cuando esa razón logra un reencuentro realmente se convierte en un momento único, mágico y emocionante.
Lo sorprendente de esta relación con las cosas buenas es el hecho de que regularmente esperamos a "tocar fondo" o bien a que nos pase algo malo para volver a tratar con esta persona, pero no nos damos cuenta de que un simple cumpleaños, una tradición, una boda, un viaje, un recorrido por la ciudad o una buena plática en la comida nos pueden hacer más cercanos.
Las líneas de las relaciones humanas son lo más frágil, invisible y quebrantable de esta vida por lo que cuidarlas significa un compromiso, una dedicación y una disposición a ser tolerante, a escuchar, aprender y disfrutar de las similitudes y contradicciones. No todo lo agradable de una persona le será agradable a la otra, pero tampoco no todo lo desagradable le será destestable a la otra, lo que creo es aún más importante, o al menos no debería de serlo.
El significado de la vida en comunidad es más simple de lo que parece, sin embargo nosotros complicamos el más puro contexto de una relación interpersonal, dejándonos llevar por el ego, las falsas apariencias, la comodidad que brinda una relación no tan íntima, los caminos fáciles del vicio, el narcisismo e incluso los estereotipos morales conscientes e inconscientes es decir natos o innatos.
Está comprobado que el fingir demencia y pretender que no sientes emoción por una reconciliación o un reencuentro, sólo incrementa la manera de querer estar con esa persona otra vez y causa ansiedad e impotencia por no saber expresarlo, así que ¿porqué no mejor disfrutarlo?
Es gozoso pensar que aún este tipo de reencuentros me emocionen y me motiven a ser una persona cada vez menos egocéntrica, cada vez más solidaria; una mirada sencillamente, me puede robar el corazón, unas palabras me conmueven hasta las lágrimas, un recuerdo me causa escalofríos y un reencuentro especial me lleva a la locura de la alegría.

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