19 diciembre, 2010

Cerrando Círculos

¿Porqué no podemos hacer círculos perfectos sin la ayuda de un molde o un transportador?

Porque simplemente un círculo perfecto......NO EXISTE.






"Once at a time" continuaba pensando la noche de ayer cuando no podía dejar de pensar y mis ojos no podían descansar. Tuve tantos recuerdos realmente vívidos de este año que por un momento pensé que los estaba volviendo a vivir.
El final de un año, tal ves para muchos no significaría nada si no es por el extraño enigma de una nueva etapa, un nuevo círculo que se acerca, los nuevos propósitos, o bien de un aguinaldo que marca el logro de todo un año de trabajo y te prepara para otro igual de misterioso pero igual de esperanzador.

Pienso en todas aquellas personas que se me cruzaron en este año, y más en aquellas que se tomaron la dedicación de escucharme, quererme y respetarme.

Es que no puedo creer como es que los círculos SIEMPRE, MUCHO O POCO ANTES de cerrarlos se notan obstaculizados por una tangente, una pendiente o una curva ajena a lo que diseñamos para terminar.

Es cierto que el pasado no nos define por siempre, simplemente nos da una perspectiva mucho más amplia para entender lo que nos está pasando, nos recuerda nuestros cambios y como es que hemos ido sobrellevándolos, pero es muy difícil soltarlo y no pensar en él.

Lugares, olores, sensaciones, escalofríos, miedos, vestimentas, el aire mismo azotando a los árboles, la lluvia abundante, mis zapatos húmedos, el perro negro de mi rentero, y los trastes sucios en la cocina que tanto me llegaban a irritar, son las cosas que aparecen de vez en cuando por las noches como si realmente estuviera ahí de nuevo y que me ahogan en una profunda tristeza que no me entrega el sueño.

Esa tarde en que después de una ardua jornada de trabajo en lo único que podía pensar era en llegar a mi casa, comer algo y dormir hasta el día siguiente, pero que resulto ser que al momento de querer dormirme algo me intranquilizaba, una sensación de soledad, el silencio que me aterraba en mi propio hogar.

Esa otra tarde que corrí por más de media hora y después intenté llegar al cine, hacerme la fuerte y entrar sola, pero que termine comiendo un pan caliente a espaldas de un tumulto de gente que se encontraba en una concurrida plaza comercial. ¿Cómo es que alguien como yo, se podía sentir tan sola rodeada de tanta gente?

Los cigarros, el café y aquel panecillo que compré ese domingo a la caída del sol en un acto desesperado por recobrar mi alegría fingida cerca de 4 días desde la visita tan esperada de mis hermanos, mi corazón latía literalmente a mil por hora y no quería dejar de llorar, no podía ni siquiera pensar, no quería dormir en ese silencio.

Demasiados cambios en un sólo año, ¿Qué va a ser de mí? I keep asking!

Me dí cuenta que cerrar círculos me hace mucho ruido y realmente ahora no quiero ruido en mi corazón, en mi cabeza en mis nervios, tal ves fue que entendí con una mala experiencia, que hay algunos círculos que por más que se ponga el empeño por sí solos no se cierran, otros que se cerraron de manera imperfecta y algunos nunca fueron círculos, si no simplemente una parábola más en el camino de la vida que hay que dejar en paz.

No hay comentarios: