27 febrero, 2010

Diario de una mercadóloga Vol. II

Viernes 26 de febrero, segundo viernes de vigilia, y paso en bicicleta por las calles de la ciudad de San Luis Potosí por la noche y todos y cada uno de los negocios de tacos, hamburguesas, etc. Están llenos! Obviamente me doy cuenta de que aquí la gente es muy católica sólo cuando le conviene pero cuando no hasta se le olvida en que corliones cree.  Es un tonto ejemplo de cómo es que la religión es una medida de conglomeración social, como si fuera casi un estatus o nicho de mercado, pero sólo cuando se les recuerda que deben de serlo, y no cuando se les exigen sacrificios. La cultura mexicana se ha ido perdiendo debido a que año con año hay más tecnología que suple la comunicación interpersonal, más trabajo que suple el tiempo libre para convivir y celebrar tradiciones y menos interés por las personas debido a que pierden la fé por todos los últimos acontecimientos como la crisis mundial, la influenza, las grandes catástrofes naturales de los últimos años, los Guatemala a Guatepeor gobiernos, los nuevos impuestos, pero sobre todo La crisis. Digamos que no es nueva, hablo de La crisis fundamental que ha crecido con nosotros, pero por así decirlo ahora la gente no sólo ahorra para poder sobrevivir en los próximos años, si no que recorta, es decir, gasta menos, porque ahora todo está más caro. ¿Y cuáles son las opciones para comer en un día de vigilia? Dado el hecho de que los mariscos y el pescado son más caros que la res, molida comercial y un buen pollo rostizado de esos felices que hasta vienen con cebollitas, chiles, tostaditas  y ensaladas para llenar esos huequitos, pues no cabe duda que aunado a la crisis la gente, prefiere ir por una hamburguesa de esas que venden en el centro de $10,$15 pesos, algunas incluyendo el refresco, o bien una torta de lomo que apetece a cualquier trabajador después de su larga jornada y mereciéndose un alivio por ser viernes, o un “hocho” para los jóvenes que no traen más que su “aipod” en la bolsa y 20 varitos que les presto su mamá para ir a garzear. ¿El sushi? Claro,  pasando por Carranza ves llenísimo, pero esa no es la mayoría de la gente, y el sushi se vende ya en todos lados, pero no es lo mismo, no es tradicional, no se antoja para después de una semana de labores arduos y mucho menos para cenar. Ahora que lo pienso estaría bueno hacer una especie de mercado nocturno donde se ofrecieran tortas de mero, tortas ahogadas de camarón o las buenas hamburguesas tropicanas de camarón, para que a la gente se les antoje más, ¿Sí sabes? Algo así como tropicalizando los productos, poniéndoles el toque mexicano que tanto la gente necesita, sobre todo en el PRECIO. Nadamás faltaría que se pusieran de acuerdo la Secretaría de Marina y GreenPeace que este año en vísperas de la cuaresma en México se peleaban por vender o no vender el huachinango, mero y atún. Yo digo que todo es cuestión de fijarse en que necesita el pueblo y que necesita el gobierno y hacer una fusión, y así sirve que alimentamos un poquito nuestra fé…. De erratas.

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